Sí, los bebés pueden comer albaricoques a partir de los 6 meses, siempre que la fruta esté muy madura, sin hueso y adaptada a su desarrollo: triturada, aplastada o en trozos grandes para BLW. El albaricoque es una fruta segura, nutritiva y fácil de digerir, rica en vitaminas y agua, aunque deben evitarse las versiones duras, poco maduras o deshidratadas (orejones) en niños pequeños por riesgo de atragantamiento.

A partir de los 6 meses, siempre que el bebé ya muestre señales de estar preparado para comer, el albaricoque puede ofrecerse como puré, aplastado con un tenedor o en trozos grandes aptos para agarre seguro.

Su aporte de vitaminas, antioxidantes y fibra lo convierte en un alimento interesante para favorecer la hidratación, apoyar el sistema inmunitario y contribuir al tránsito intestinal del bebé.
Aunque es una fruta generalmente segura, existen algunas recomendaciones importantes sobre preparación, madurez y formatos que conviene tener en cuenta para evitar riesgos y garantizar que el bebé disfrute de una experiencia positiva con esta fruta.

Beneficios de los albaricoques para bebés

1. Hidratación natural gracias a su alto contenido en agua

Los albaricoques están compuestos en gran parte por agua, que ayuda a mantener una hidratación adecuada en los bebés, especialmente durante los meses cálidos o en etapas en las que aún no toman grandes cantidades de líquido. Su textura jugosa y blanda facilita su consumo sin necesidad de añadir líquidos extra.

2. Ricos en vitamina C para fortalecer defensas

Esta fruta contiene vitamina C, un nutriente esencial para el sistema inmunitario del bebé. Además, también ayuda a la absorción del hierro presente en otros alimentos, algo especialmente importante durante la introducción de sólidos. Su aporte contribuye a un mejor funcionamiento del organismo y a la protección frente a infecciones comunes.

3. Fuente de vitamina A y betacarotenos para la visión y la piel

El albaricoque destaca por su contenido en vitamina A y sus precursores, los betacarotenos, que juegan un papel clave en el desarrollo visual, la salud de la piel y el correcto mantenimiento de las mucosas. También apoyan el crecimiento celular saludable en una etapa de rápido desarrollo infantil.

4. Aporte de fibra soluble para favorecer el tránsito intestinal

Su fibra soluble ayuda a regular el tránsito intestinal y puede ser útil en casos de estreñimiento leve, algo frecuente cuando los bebés empiezan con la alimentación complementaria. Esta fibra promueve digestiones más suaves y un intestino en equilibrio.

5. Antioxidantes que protegen las células en crecimiento

Los albaricoques contienen antioxidantes naturales como polifenoles y carotenoides que contribuyen a proteger las células frente al estrés oxidativo. Para un organismo en desarrollo, este aporte resulta especialmente beneficioso.

6. Sabor suave y dulce que facilita la aceptación

Su sabor naturalmente dulce y su textura tierna hacen que muchos bebés lo acepten con facilidad, convirtiéndolo en una de las frutas más versátiles para introducir nuevos alimentos sin necesidad de endulzantes añadidos.

7. Bajo contenido en grasas y sodio

Por su perfil nutricional ligero, con prácticamente nada de grasa y sodio, el albaricoque encaja muy bien dentro de una alimentación equilibrada y adecuada para los más pequeños desde el inicio de los sólidos.

Riesgos o contraindicaciones del albaricoque en bebés

Aunque el albaricoque es una fruta segura para la mayoría de los bebés, existen algunas precauciones importantes que los cuidadores deben conocer para ofrecerlo sin riesgos. El primer aspecto a tener en cuenta es el grado de maduración: un albaricoque duro o poco maduro puede resultar difícil de masticar y aumentar el riesgo de atragantamiento, especialmente en los bebés que empiezan a explorar sólidos. Por ello, debe ofrecerse siempre muy blando, casi deshaciéndose al tacto.

Otro punto esencial es el hueso del albaricoque. Nunca debe darse entero ni dejarse al alcance del bebé, ya que supone un riesgo claro de atragantamiento. El hueso contiene compuestos que, en grandes cantidades, pueden resultar tóxicos, por lo que debe desecharse siempre y no utilizarse para caldos, triturados ni juegos.

Los albaricoques deshidratados (orejones) tampoco son adecuados para niños pequeños: su textura es dura y pegajosa, aumenta considerablemente el riesgo de atragantamiento y concentran mucha más azúcar que la fruta fresca. Se recomienda evitarlos por completo antes de los 3 años.

En bebés con tendencia al estreñimiento o al reflujo, hay que incluir el albaricoque poco a poco para ayudar a valorar la tolerancia. Ya que su fibra soluble puede modificar el tránsito intestinal. También es importante vigilar posibles reacciones alérgicas, aunque son poco frecuentes: si aparecen ronchas, vómitos o inflamación, se debe suspender su consumo y consultar con un profesional sanitario.

Finalmente, es fundamental lavar muy bien la fruta antes de ofrecerla, evitar piezas golpeadas o fermentadas y no añadir azúcar ni endulzantes. Siguiendo estas precauciones, el albaricoque puede formar parte de la dieta del bebé de manera segura y beneficiosa.

Cómo preparar albaricoques según la edad

La forma de ofrecer albaricoques a un bebé depende de su etapa de desarrollo, su capacidad para manejar alimentos sólidos y el método de alimentación que la familia siga (BLW, triturados o combinación). A continuación tienes una guía detallada y práctica para cada rango de edad, con recomendaciones claras para garantizar seguridad y una experiencia positiva.

De 6 a 9 meses: primeras texturas y seguridad ante todo

En esta etapa, el bebé está comenzando a explorar alimentos sólidos y necesita formatos fáciles de manejar y seguros. El albaricoque debe estar muy maduro, lo suficiente como para deshacerse con la presión de los dedos.

Formas recomendadas de preparación:

  • Puré o triturado suave: ideal para bebés que comienzan con cuchara o con BLW mixto. Puedes triturarlo solo o mezclado con otras frutas toleradas.
  • Albaricoque aplastado con un tenedor: mantiene algo de textura sin suponer riesgo.
  • Gajos grandes para BLW: sin piel si está muy firme y siempre en trozos lo suficientemente grandes para que el bebé pueda cogerlos y chuparlos sin que se rompan en piezas pequeñas.

En este rango es clave retirar siempre la piel si ofrece resistencia, y por supuesto el hueso.

De 9 a 12 meses: más textura y oportunidades de autonomía

A medida que la coordinación mejora, el bebé podrá manejar mejor alimentos con una textura más entera.

Formas recomendadas de preparación:

  • Trozos blandos del tamaño de un dedo.
  • Pedacitos pequeños, si el bebé ya empieza a hacer pinza y mastica con más control.
  • Mezclado en yogur natural o avena cocida (siempre sin azúcar).
  • Cocido al vapor, si el bebé necesita una textura aún más suave.

Lo importante es que coma con autonomía, permitiendo que explore la fruta mientras se mantiene un formato seguro para el nivel de masticación.

A partir de 12 meses: variedad de formatos y combinaciones

Con un año o más, el bebé ya suele gestionar mejor los alimentos y puede probar formatos más amplios.

Formas recomendadas de preparación:

  • Albaricoques frescos en trozos pequeños, con o sin piel dependiendo de la tolerancia.
  • Mitades o cuartos para morder, si ya mastica bien.
  • En macedonias, porridge, tostadas o tartas suaves, sin azúcar añadido.
  • Puré o smoothies suaves, siempre con supervisión y evitando pajitas rígidas.

En esta etapa es importante seguir evitando los albaricoques duros, con piel muy firme o cualquier formato que pueda romperse en trozos pequeños y duros.

Formatos NO recomendados antes de los 3 años

  • Orejones o albaricoques deshidratados: muy duros, pegajosos y con alto riesgo de atragantamiento.
  • Albaricoques secos troceados: incluso peor que los enteros, por fragmentarse.
  • Piel si está muy dura: puede ser difícil de manejar y quedar retenida en boca.