Descubre las mejores recetas con Cerezas del Grupo El Ciruelo. Ricas, fáciles y saludables. Para una dieta variada y equilibrada.
Todo sobre recetas con fruta
Cocinar con fruta es una forma sencilla de añadir sabor y frescura a la alimentación diaria de forma versátil, pudiendo crear platos tanto salados como dulces.
Las cerezas son una de las frutas más esperadas del año. Su temporada, breve pero intensa, nos regala un fruto dulce y con un toque ácido que se adapta de maravilla tanto a recetas dulces como saladas. Aunque muchas veces las comemos directamente al natural, lo cierto es que las cerezas tienen mucho potencial en la cocina y pueden ser protagonistas de platos de lo más variados.
Una de sus grandes ventajas es que no requieren apenas preparación: basta con lavarlas y quitarles el hueso si lo deseas. Se pueden utilizar enteras, partidas por la mitad, en puré o incluso cocinadas. Encajan en ensaladas frescas, desayunos nutritivos, salsas para carnes o postres ligeros. Además, aportan un color y un sabor inconfundible que convierte cualquier plato sencillo en algo especial.
La mejor época para comprar cerezas es desde finales de primavera hasta mediados de verano, dependiendo de la variedad y la región. Durante estos meses es cuando alcanzan su punto óptimo de dulzor, jugosidad y aroma. Cocinarlas en temporada garantiza resultados mucho más sabrosos y nutritivos, ya que la fruta conserva todas sus propiedades y su sabor auténtico.
Las cerezas no solo destacan por su sabor: también aportan una gran cantidad de nutrientes que hacen que cada plato sea más saludable. Entre sus beneficios principales:
Son ricas en antioxidantes, como las antocianinas y polifenoles, que ayudan a proteger las células del estrés oxidativo.
Aportan fibra natural, fundamental para mejorar la digestión y mantener el tránsito intestinal regular.
Tienen un alto contenido en agua, lo que las convierte en una fruta muy hidratante, ideal en días calurosos.
Contienen vitaminas y minerales como la vitamina C, potasio y magnesio, que favorecen el sistema inmunitario y el buen funcionamiento muscular.
Son bajas en calorías, por lo que resultan perfectas como snack saludable o para endulzar recetas sin recurrir a azúcares añadidos.
Al integrarlas en platos variados, no solo disfrutas de su sabor, sino también de un refuerzo extra para la salud.
Las cerezas son perfectas para añadir un toque diferente a tus comidas en cualquier momento del día. Aquí tienes algunas ideas para inspirarte:
Empieza el día con un bol de yogur, avena y cerezas frescas, o añádelas a un batido junto con plátano y leche vegetal. También puedes preparar tostadas con queso fresco, nueces y cerezas partidas. En su versión más sencilla, un puñado de cerezas bien lavadas es una merienda refrescante y natural.
Las cerezas combinan muy bien con quesos intensos y embutidos. Puedes preparar brochetas con queso de cabra y cerezas, añadirlas a una tabla de quesos y frutos secos o incorporarlas en ensaladas frescas con espinacas, nueces y vinagreta balsámica. Una opción diferente es asarlas ligeramente y servirlas sobre tostas con ricotta o jamón serrano.
En recetas saladas, aportan un contraste de dulzor y acidez que equilibra carnes y pescados. Una salsa de cerezas es ideal para acompañar pato, cerdo o pollo. También puedes añadirlas a guarniciones de arroz o cuscús, o mezclarlas en ensaladas templadas con quinoa y verduras. Su sabor no invade, sino que complementa y redondea el plato.
Las cerezas son un clásico en tartas, clafoutis, bizcochos y helados caseros. También puedes preparar mermeladas, compotas o simplemente servirlas con yogur griego y un poco de miel. Una receta sencilla y elegante es hornearlas con un toque de canela y servirlas tibias con helado de vainilla.


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